Elecciones autonómicas y otros detalles

A estas alturas y cuando la clase de vividores políticos ya no puede superarse a sí misma en cuanto a mala gestión, uso mísero y fraudulento de sus atribuciones profesionales y aprovechamiento ilegal y desmedido de cuanto está en su mano o pasa por ella, (pagas extra, vías T, aparcamiento gratuito, dietas, viajes, comisiones, desplazamientos, pagas, regalos, asesores que utilizan de chóferes, pluses, representación, etc. y todo ello a cambio de hacer acto de presencia en el Parlamento de turno un máximo de veinte horas a la semana), está más que claro que el pueblo debería desahuciarle del puesto en el que ya, no sólo no es útil, sino abiertamente perjudicial y pernicioso para el buen gobierno del país. Y no me molestaré en demostrarlo porque ni siquiera merece la pena y es algo archisabido de todos.

Una de dos, o el pueblo está incapacitado para generar, crear y mantener algo que supere el actual estado de cosas: mediocridad, latrocinio y ramplonería,- en cuyo caso aquí no queda más remedio que soportar la carga, o irse a vivir a otro sitio, (¿) el que pueda-. O, sí lo es, (al pueblo me refiero), y ya estamos tardando, muy mucho, en darles una patada en el culo de una vez por todas. Presumimos que en el mejor de los casos, mitad y mitad. En el peor, ni uno ni, en consecuencia, el otro. Reflexiónese.

¡En el Parlamento reside la soberanía del pueblo!, claman los encendidos cumplidores de la legalidad, cuando uno se acerca al edificio de las Cortes a llamar sinvergüenzas a quienes (sálvese quien pueda), ocupan los escaños y viven de ellos como “señorías”, sin que por eso, defiendan con la lógica honradez ni adecuadamente, a quienes les han puesto allí, (los votantes: los que votan en blanco y los que no votan. Todos, dada la ley electoral. (Repárese).

Esa representación de soberanía es una mentira y esos representantes deberían estar pateados en las calles porque no representan sino a lo más abyecto de sí mismos como grupo. Y, desde luego, no representan nada que tenga que ver con el buen oficio político. Y, una de dos: o el pueblo que les elige es estúpido sin remisión, o los elegidos son unos hábiles mentirosos y unos recalcitrantes sinvergüenzas. Pongamos que mitad y mitad.

Mientras que ese mismo pueblo que les vota,- o no les vota o vota en blanco-, ve perder puestos de trabajo y capacidad adquisitiva día a día, sufren los desahucios y la perdida de toda seguridad existencial, (la propia vida incluso), trabajo, recursos y vivienda; los políticos no renuncian, en cambio, a ninguna de sus prerrogativas y privilegios. No es que no renuncien ni se bajen salarios o eliminen el cobro de primas por asistir a comisiones mientras dan cabezadas, es que se comportan como verdaderos sinvergüenzas, al modo en que siempre lo han hecho los malandrines de baja estofa.

Viven como si estuvieran emboscados en esos edificios oficiales, que dicen inviolables, para mantenerse a salvo de lo que ellos mismos han hecho que a España entera le caiga encima, cuidando, eso sí, que a ellos nada malo ni estrecho les pueda pasar, ni salpicar si quiera. Ahí van algunos detalles: en las Cortes Valencianas hay señorías que han ingresado en sus respectivas cuentas un plus de 584 euros al mes desde Junio sin abordar ningún asunto parlamentario,- esto es-, sin trabajar-. Tienen una asignación reglamentaria mínima de 2.360’58 euros al mes. El presidente además recibe 4.029 € por ejercicio en el cargo; el vicepresidente o secretario, 3.244’19 €. El presidente de la mesa, 4.029 €, el vicepresidente, 584’56 €. El sindica, 2.050’83 €, el adjunto 1.572’19 € y los portavoces en comisión, 584’56 €. Por dedicación exclusiva, 365’60 €. Por vivir fuera de la ciudad cobran 2.307’69 €. Si viven a menos de diez kms, reciben 294’17 €. Si viven entre 10 y 100 kms 588’35 €. A más de 100 kms, 882’52 €uros. Ni siquiera en un país sin crisis ni apreturas sería algo decente.

Hace muy poco se han celebrado dos elecciones autonómicas. Para los políticos, en stricto sensu, las elecciones, no son más unas oposiciones para conseguir un empleo, el mejor de cuantos existen en la actualidad, (reléase el primer párrafo). A lo largo de estas elecciones se ha puesto de manifiesto, otra vez, la inconsciencia de los candidatos y del personal en general.

Los comicios se han celebrado en Galicia y en el País Vasco (las provincias vascongadas). En ellas han participado tres partidos mayoritarios y unos cuantos de tamaño e influencia más reducida. El resultado ya es conocido y la verdad es que nos importa bastante poco. Por no decir nada.

Lo que sí nos llama la atención es que nadie, y tampoco nadie de cuantos han jaleado y aplaudido a unos y otros, haya dicho, o dejado traslucir, siquiera sea superficialmente o, ya puestos, ni en broma; que las autonomías representan un gasto insoportable en la economía de España y que su cancelación o desaparición administrativa e institucional, ayudaría muy mucho a sanear la economía general y a restablecer los derechos y servicios sociales que tanto se echan de menos por uno y otro lado en todas las regiones y en todos los bolsillos.

En efecto, sabemos que las diecisiete autonomías con sus correspondientes parlamentos, servicios y personal representan un gasto (despilfarro) total de alrededor de 25.000.000 millones de €uros al año. Y también sabemos que para reformar la estructura del Estado es necesario cambiar antes la Constitución, algo que no se hace así como así, (?). Pero el hecho de que a ningún político se le haya pasado por la cabeza y, mucho menos, se le haya ocurrido decir una sola frase respecto al gasto que supone, no ya su autonomía respectiva, sino la mera realización de las elecciones en sí mismas, (excepto algún comentario de sobremesa respecto a modificaciones en las duplicidades administrativas dentro y sin cuestionar la propia autonomía) es bien sintomático de que vamos de cabeza a la ruina y no hay nadie que lo remedie. Porque los indignados del 15-M no van a ser. Bastante tienen con llorar, sufrir los golpes de los antidisturbios y patalear. Los sindicatos tampoco parece que hagan otra cosa que sacar sus banderas al viento como quien saca cada tarde su perro a la calle para defecar y, al igual que hacen los animales, ladren sus gritos y consignas sin solución alguna ni de continuidad ni de nada.

Noviembre del año 2012

2 pensamientos en “Elecciones autonómicas y otros detalles

  1. Di que sí Malak !más claro el agua!, me gusta mucho este artículo, pero… ¿quien va hacer algo con esta gentuza que nos gobierna? ¿Que más nos queda por vivir aquí? Que aburrimiento de país por los siglos de los siglos, amén.

  2. Y la primavera Arabe….aqui, co o seria? Que tal empujar un referendum a traves de las redes sociales, con marchas callejeras, con UNA SOLA CONSIGNA???

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