Guerra Fría para mantener a raya la Estupidez occidental

Quizá hubiera quien creyese que con la caída del muro de Berlín después de que se mantuviera en pie separando dos mundos durante 30 años, iba a reinar la concordia, el entendimiento y la aldea global. Pero el entendimiento y la concordia no es posible. Ni entre el occidente postmoderno y aconfesional y la Rusia ortodoxa; ni entre los simples seres humanos de cualquiera de los dos lados, dicho sea de paso.

No obstante esa falsa y estúpida ilusión reinó durante algún tiempo alimentada por la publicidad occidental. El suficiente para que la URSS se deshiciese con la alegría exultante de las democracias y la esperanza de progreso, de algunos, en el capitalismo de la Gran Unión Soviética desgajada.

Pero pronto nuevos conflictos políticos, repartidos por Europa, Asia, y África, volvieron a hacer que el rumbo de la historia se encaminase hacia La Guerra Fría de nuevo.

Hoy, hay quienes ven cumplidos sus análisis y previsiones. Consideran observadores políticos, pensadores y economistas que, a propósito del reciente desalojo de Viktor Yanukovich de la presidencia de Ucrania, aseguran que La Guerra Fría fue una buena situación política entre los dos grandes poderes militares del planeta; y que hoy, más aún que en el pasado, sigue siendo una buena idea y una forma de mantener quieto el dedo sobre el gatillo. La mejor quizá, para impedir un latente peligro de guerra mundial nuclear. Con muros o sin ellos.

Los recientes acontecimientos sucedidos en Ucrania han puesto en el candelero las ideas de tal naturaleza. De hecho ya lo estaban con anterioridad, y sobre todo a raíz de la actual y vigente Guerra Civil en Siria.

Un guerra de cuyo resultado dependen muchas cosas importantes para Rusia; entre otras, la vigencia y el mantenimiento de su base naval en Tartús, en el extremo oriental del Mediterráneo; pero también y subsiguientemente, para el poder expansionista norteamericano, y para otros países limítrofes que ven el riesgo de desestabilización política en la región.

Los hechos de Ucrania han reverdecido aún más esta gélida tesis, pues el derrocamiento del presidente Yanukovich, (aún habiendo sido elegido democráticamente); al igual que el derribado presidente Mohamed Mursi, en Egipto, (de forma democrática igualmente en el poder); han rebelado, por si no lo estaba suficientemente ya, que los intereses geopolíticos y económicos de Bruselas y EEUU están directamente enfrentados a los de Rusia, China, y a los de otras partes y civilizaciones del planeta.

Mientras Bruselas y Washington esperaban incrementar su influencia en Ucrania tras orquestar las protestas callejeras y las revueltas sangrientas que terminaron con la caída de su presidente; Rusia ha recuperado la península de Crimea, (territorio tradicionalmente rusófilo), rápida y sin disparar un solo tiro, aprovechando el vacío de poder y la situación ilegal provocada por la caída irregular del gobierno legítimo propiciado por la propia acción europea. Algo que de ningún modo se esperaba el servicio de espionaje occidental ni ninguno de sus gobiernos.

En el mundo occidental, y en Bruselas en particular, vemos y oímos, desde entonces, un agitado y divertido baile de marionetas haciendo nerviosas e indignadas declaraciones con las que, de nuevo y como siempre, infestan las televisiones y los medios de comunicación con todo tipo de falsedades, siempre eso sí, envueltas en el inmaculado papel de celofán de la libertad, la justicia y la dichosa democracia.

En efecto, las decisiones que se toman en el Parlamento Europeo, no pasan de ser el producto irracional de pataletas de niños insufribles. Y junto al enfado que ha producido una maniobra mal calculada, se continúa con las medidas que no dejan de oprimir a los ciudadanos de los propios países del Club.

Aún más, se decide invertir millones de euros en Ucrania con el sólo objeto de atraerlo a la Otan, sin que se diga el modo en que eso repercutirá en la vida económica de su población a la hora de la devolución de la deuda; y sin que, por otra parte, se vea próximo el saneamiento y recuperación de la mayoría de los países europeos: (España, Portugal, Grecia, Italia, Irlanda, etc), aquejados de un desempleo abultadísimo, de una falta cuasi total de perspectiva de futuro para los jóvenes y una creciente tendencia a la pobreza de la infancia, y eso sin mencionar la incalculable deuda pública de cada uno de ellos.

Todo ello muy lejos, desde luego, de ver que los intentos de diálogo con Ucrania y Rusia, obtengan resultados positivos o de mínimo entendimiento,

La situación de Guerra Fría, por tanto, tal vez sea una mala idea, pensamos nosotros, o tal vez no. Pero de lo que no cabe la menor duda es que el entendimiento y el acuerdo entre culturas y civilizaciones, más allá de lo aparente, es un imposible.

O si se prefiere, una utópica ilusión para gentes confiadas y de buen corazón. Y que, por eso mismo, esa presunta o real Guerra Fría, parece mostrarse como la única estructura geopolítica capaz de mantener la paz y el actual equilibrio de poder sin que se rompan más allá de un par de platos en el mundo de vez en cuando. Al menos hasta que el cuerpo aguante, como aquel que dice.

Un pensamiento en “Guerra Fría para mantener a raya la Estupidez occidental

  1. Bueno amigo mio…pareciera que a Europa “le salio el tiro por la culata”…habria que ver antes de la Gran Guerra, a quien le pertenecia Crimea, verdad? En fin, cosas de la “alta politica”, que jode a los “bajos ciudadanos”…

    Jorge

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